4 meses, 3 semanas, 2 días

4 meses, 3 semanas, 2 días (2007) [4 luni, 3 saptamâni si 2 zile]

Película rumana que narra el drama del régimen comunista de Ceaucescu desde el punto de vista de la falta de libertad para el aborto imperante durante su dictadura.

La película en sí misma no es pro-aborto (pro-choice) ni pro-vida (pro-life), simplemente narra de forma cruda -crudísima-, el sórdido periplo de una mujer para abortar en un entorno de total falta de libertad.

La historia está basada en el relato real de una amiga del director y expone las consecuencias de que el aborto fuera castigado con la pena de muerte por Ceaucescu, siendo también ilegales los métodos anticonceptivos. Para él, todo pertenecía al Estado, incluidos los fetos y, para “crear una nueva y gran población” para el “golorioso régimen comunista”, dictó el Decree 700 (decreto por el cual se prohibía el aborto y los métodos anticonceptivos). Este decreto no sólo limitaba muchísimo los casos permitidos de aborto (mujeres mayores de 45 años, mujeres con al menos 5 hijos o embarazos de violaciones o incesto), sino que también se instauró un sistema de vigilancia y control de lo más estricto, muy al estilo de todos los regímenes comunistas, dicho sea de paso. Éste consistía en hacer desaparecer del mercado todo método anticonceptivo, obligar a las mujeres a pasar una revisión ginecológica mensual y que la policía secreta visitara de forma asidua los hospitales y consultorios médicos del país, y no precisamente como visitas de cortesía. Por supuesto también se acompañó con el adoctrinamiento escolar necesario para inculcar las bondades de la maternidad y de cómo el traer niños al mundo contribuiría a hacer de Rumanía una nación comunista próspera y pujante (permítaseme el oxímoron).

La primera consecuencia fue un baby boom a finales de los sesenta, principios de los setenta, pero luego pasó lo inevitable: el comunismo trajo miseria y los niños eran una carga inasumible. Las clases más pobres fueron las más castigadas por este decreto ya que no tenían la posibilidad de acceder a anticonceptivos en el mercado negro, así que acudían al mercado negro para el aborto y éste, como se ve en la película, era uno de los más negros y sórdidos mercados que se hayan podido dar. La mortalidad en mujeres embarazadas se convirtió en la más alta de Europa bajo la tiranía de Ceaucescu y la mortalidad infantil durante el parto se multiplicó por diez.

La película muestra un caso concreto, pero la imaginación del espectador debe ser suficiente para extrapolarlo (aunque reconozco que cuesta imaginar tanta podredumbre). La protagonista se encuentra ante un embarazo no deseado y sumida en la más absoluta miseria, hambruna y desabastecimiento del país durante los últimos años del régimen comunista. Con este panorama y sola, tiene dos opciones: traer al niño al mundo y verse repudiada por su entorno y abocada a más hambre y miseria, o tratar de abortar y arriesgarse a la muerte durante el aborto por parte de un carnicero o a morir condenada si la pillaban. 

La película rezuma desesperación, terror asfixiante y total falta de libertad en cada aspecto de la vida. Hasta reservar una habitación de hotel es una auténtica odisea y sólo se consigue mediante soborno -en el mejor de los casos-. Esto es caldo de cultivo para personajes siniestros como el médico abortista ilegal con el que han de lidiar la protagonista y su amiga. Un despojo humano de una sociedad enferma que utiliza todas las artimañas posibles y manipula los miedos de las chicas para no sólo conseguir una desorbitada cantidad de dinero, sino que también llega a forzarlas sexualmente de la manera más abyecta y sucia imaginable. Personajes como éste son los verdaderos hijos de un sistema comunista, que se aprovechan del miedo a las represalias del gobierno para campar a sus anchas. Las víctimas no tienen libertad de elegir y están supeditadas a los caprichos de quienes tienen el poder: a veces los funcionarios de turno o, como aquí, un médico que se las sabe todas y amenaza con delatarlas y que se enfrenten a la pena capital.

La película está ambientada en 1987, dos años antes de la caída del régimen de Ceaucescu y su posterior ejecución. En una ironía del destino, los principales instigadores de la rebelión fueron precisamente los hijos de su decreto dictado 20 años atrás, los llamados Decre?ei.

 

 

 

 

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